dimecres, 17 de novembre de 2010
Hace 21 años yo tenía 42, era una mujer que nunca había hecho ningún tipo de ejercicio físico y fumaba dos paquetes diarios. Ocurrió entonces que me enamoré fulminantemente de Rick Hogan, un americano deportista hasta los tuétanos. El amor llegó a mi vida acompañado de su primer regalo: Unas zapatillas de deporte, un pantalón corto y la camiseta que el acababa de ganar en la Carrera de 100 kms. en Santander. Yo vivía en Valencia y, con mi nuevo equipo, Rick me llevó al rio a correr unos pocos minutos ya que mis pulmones estaban entrenados para fumar y no para el deporte. Pocos días después, él regresaba a Boston donde trabajaba pero ya con nuestra próxima cita en España para dos meses después. El cauce del rio Turia, hoy día uno de los mejores y más extensos jardines dentro del casco urbano de grandes y hermosas ciudades del mundo, en aquel entonces estaba oscuro y con muy pocos tramos ajardinados pero había fuentes donde los pocos corredores que por allí circulábamos nos permitían reponer el resuello. Allí bajaba yo cada tarde a entrenar 20 minutos; mi amor propio me ayudaba a superar la pereza y esfuerzos arduos ya que cuando regresara el americano mis zapatillas debían estar gastadas y mis piernas lo más ágiles posibles. Meses más tarde, cuando mi pundonor me indicó que practicaba algo digno que pudiera denominarse deporte, me inscribí en el Club Deportivo Correcaminos donde me sentí acogida con solidaridad e hice sólidas amistades que perduran. Lola Cases, Begoña Caballero, Reme Martínez y yo hicimos el mismo año nuestra primera maratón; Miguel Jaime nos acompañaba a las principiantes en las carreras populares ayudándonos a conseguir marcas; Belén Jordá tiraba de mi cual gacela joven y ágil; muchos hombres a lo largo del tiempo compartieron conmigo sus entrenamientos. Así poco a poco, dirigida por un entrenador en el cual confiaba plenamente y que supo hacerme llegar arriba en el atletismo valenciano, Miguel Rubio de Correcaminos, conseguí un historial deportivo nada despreciable: Campeona de España de Maratón en Valencia, Campeona de España en 5000 metros en pista al aire libre en Sevilla, finalizar la carrera de 100 kms. en Santander en un día de intensa lluvia y vientos de 100 kms. por hora, campeona absoluta de mujeres en una carrera de 100 kms. en el estado de Connecticut, Estados Unidos... Los años pasan, las circunstancias cambian, el cuerpo ya no responde como antaño, los objetivos personales bajan pero el corazón tanto literal como metafóricamente sigue perteneciendo a una deportista. Vinimos a vivir a Alcàntera de Xúquer movidos por los deseos de una vida tranquila, ya como jubilados, en un pueblo valenciano donde quería sentirme arraigada. Enseguida conocimos a Miguel, Reyes, Julio y Juli. Los corredores somos piña y fuimos acogidos como si de familia se tratara. Todo Alcàntera ha sido con nosotros sumamente amable y cinco años después tenemos muy buenos amigos y personas que nos aprecian sinceramente. Nos sentimos muy felices en este pueblo donde vivimos alternando unas temporadas aquí y otras en nuestra casa de Massachusetts salpicadas por viajes que nos aportan muchas satisfacciones. Cuando a Miguel, Julio, Pepe Alarcón, Jose Manuel, Pepe Ferri, Amadeo... les surgió la idea de crear un Club deportivo mientras entrenaban diariamente arrastrando el polvo de los caminos de la contornada, cuando recogían trofeos a lo largo y ancho de la Comunidad, cuando por los altavoces de las carreras empezaban a hacer famoso nuestro pueblo que ha dado estos supercorredores, cuando les ilusionaba la idea de enseñar con el ejemplo a sus vecinos una vida sana, Rick y yo quisimos formar parte de los socios fundadores de La Polseguera porque aunque nuestra edad ya no permite carreras ni marcas importantes continuamos en este mundo deportivo por lo que deseamos apoyar y ayudar en lo posible sus iniciativas y actividades. Revivo experiencias personales enlazando vivencias de mi anterior Club con La Polseguera. Quiero ayudar con mi experiencia tal como fui ayudada; deseo formar parte de esa vida deportiva que ha nacido en Alcàntera de la mano de estos altruistas corredores que dedican sus escasas horas libres al servicio del pueblo. Hemos estado un año viviendo en Nueva York y Massachusetts, aunque gracias a internet, comunicados con todos nuestros amigos de aquí. Ahora, de nuevo en Alcàntera, hemos retomado el contacto directo con La Polseguera. Resultan encomiables los éxitos de este jovencísimo Club Deportivo, el esfuerzo y trabajo de su Junta directiva, la iniciativa que ha desplegado para hacer partícipe a todo Alcàntera y contornada de esa savia nueva que gracias a su ilusión esta germinando como puede apreciarse a través de este blog. En un año la lista de socios ha llegado a 40 corredores aglutinando a atletas de Càrcer, Antella, Beneixida, Cotes y Alcàntera que exhiben la camiseta de La Polseguera por muchas carreras populares, distinguiendo al club con sus trofeos y marcas envidiables; creando un ente sólido que se multiplica gracias a su buen hacer; reuniendo a esposas, hijos y amigos formando todos una gran familia. Es digna de mención la Sección de Senderismo que paralelamente al atletismo va vinculando a La Polseguera con personas de cualquier edad, niños incluidos, que son todos muy bien acogidos dando ejemplo de una vida saludable, sembrando valores con su ejemplo y compartiendo socialmente sus ideales. Antes de finalizar con mis reflexiones, quiero destacar un dato obvio: 37 hombres y 3 mujeres integramos hoy día la lista de socios de La Polseguera. Es imposible hacer proselitismo en atletismo porque cada cuerpo y cada mente manda de sí mismo pero algo queda por hacer entre todos: este desequilibrio masculino - femenino tendría que cambiar. ¿No estaría bien pensar en alguna actividad para propiciar que poco a poco Teresa y Ángela tengan un grupo de mujeres con quien entrenar, compartir y competir? La pregunta queda en el aire, la ayuda de los 40 incondicionales. ¡Venga, chicas, animaros; correr enriquece como persona, no os perdáis estas experiencias! Felicidades a la Junta Directiva de La Polseguera por su labor. Como una más del Club os doy las gracias por vuestro tiempo invertido tan desinteresadamente a favor del deporte que como todos sabemos nos aporta felicidad y calidad de vida. Os admiro mucho. Felicidades, Alcàntera, por el beneficio que supone disfrutar del dinamismo e imaginación que todo este grupo tan entusiasta de atletas pone desinteresadamente al alcance de todos. Felicidades por último a todos aquellos nuevos deportistas, niños sobre todo, que de la mano de La Polseguera, acogidos y ayudados por el Club, habéis entrado en este mundo que proporciona tantas alegrías, objetivos y retos personales, salud física y mental, amigos, solidaridad e igualdad entre seres humanos, lazos familiares lúdicos entre padres, hijos e intergeneracional , conocimiento, respeto por la naturaleza en la cual nos movemos, picar en el anzuelo de su aprendizaje. En una palabra, sabiduría de vida para todas las edades y a todos los niveles. BLANCA RODRIGUEZ Socia n. 7 Alcàntera de Xúquer, 17 de Octubre de 2010

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